.
Necesitaba un fin de semana así. Después de demasiadas dudas y crisis existenciales, lo mejor es recluirte y sufrirlas de lleno, sólo así reventarán dentro de ti y te harán desear poner solución a todo en lugar de lamentarte por dentro mientras a los demás sólo muestras sonrisas fingidas y muy bien interpretadas (esto se consigue tras años y años de tragarte tú solita tus problemas, sin contar con nadie para salir del pozo en que te has ahogado).
Necesitaba un fin de semana así. Después de demasiadas dudas y crisis existenciales, lo mejor es recluirte y sufrirlas de lleno, sólo así reventarán dentro de ti y te harán desear poner solución a todo en lugar de lamentarte por dentro mientras a los demás sólo muestras sonrisas fingidas y muy bien interpretadas (esto se consigue tras años y años de tragarte tú solita tus problemas, sin contar con nadie para salir del pozo en que te has ahogado). Mis compañeras de piso se han ido a sus respectivos pueblo/ciudad y yo me he quedado sola en el piso. He salido sólo a comprar comida y tabaco. He apagado el móvil para no tener que disculparme con nadie… ¿Y, qué se puede hacer un fin de semana sola en casa?
No mucho, la verdad… desde luego nada productivo. Dormir, mirar algunas páginas de internet, tocar algo la guitarra, escribir, alguna que otra peli… y desde luego, masturbarte.
Estar sola me permite hacer algo de lo que pocas veces tengo oportunidad: andar desnuda por casa. Eso me hace sentir cada roce con cada fibra que acaricie mi piel, con cualquier tipo de textura o tejido… esa sobre estimulación de la piel te vuelve hiper-sexual, te convierte en absoluta receptora de todo. Llevar ropa durante todo el día hace que nuestra piel se insensibilice, por tanto, pasearse desnuda por la casa hace que cualquier cosa te estimule sexualmente hablando y de este modo, cualquier situación sea susceptible de proporcionarte sensaciones erógenas y pensamientos de los más lascivos.
Estar sola me permite hacer algo de lo que pocas veces tengo oportunidad: andar desnuda por casa. Eso me hace sentir cada roce con cada fibra que acaricie mi piel, con cualquier tipo de textura o tejido… esa sobre estimulación de la piel te vuelve hiper-sexual, te convierte en absoluta receptora de todo. Llevar ropa durante todo el día hace que nuestra piel se insensibilice, por tanto, pasearse desnuda por la casa hace que cualquier cosa te estimule sexualmente hablando y de este modo, cualquier situación sea susceptible de proporcionarte sensaciones erógenas y pensamientos de los más lascivos.
Ver la televisión, por ejemplo, y acariciarte sin darte cuenta apenas, como quien se rasca la barriga, hasta que, por algún motivo esa caricia te va estimulando, va trayendo a tu mente todo tipo de malos pensamientos, de perversiones y de fantasías… De recuerdos de algún polvo reciente, de las miradas de sus dueños, de sus gemidos, de sus movimientos…
De repente, la necesidad te acariciar tu coñito, con más precisión, haciéndolo donde sabes que te gusta y del modo que más te excita. Notar el calor por todo tu cuerpo, sentir cómo tus dedos se humedecen, poco a poco, sin prisas… introducirlos despacio, sin pretender nada, sin precisar un orgasmo, solos tú y tu cuerpo, y con todo el tiempo del mundo. Moverte al compás de tu mano, con suavidad, mirar cada uno de tus movimientos, presionar con tus muslos tu entrepierna…
Poco a poco vas notando esa necesidad de culminar, pero te paras… ¿para qué hacerlo? Puedes hacerlo siempre que quieras… Mañana podrás hacerlo en compañía, que siempre es más gratificante ;) ¿Por qué no puedes disfrutar de cada sensación, sin prisas, sin la necesidad de correrte? ¿Por qué no acariciarte simplemente para disfrutar de esa sensación tan dulce y a la vez tortuosa que es la excitación? ¿Por qué el sexo ha pasado ha convertirse en una simple carrera para alcanzar el orgasmo?
Y así, sin pretenderlo, sin necesitarlo casi, notas cómo tu cuerpo comienza a sentir un leve hormigueo, un calor sofocante. Y sigues despacio, sin prisas, sin aceleros… sin pretender nada. Comienzas a temblar, pero muy consciente de ello. No es un orgasmo fruto de la pasión, ni del deseo, no es un orgasmo fruto de las perversiones, las fantasías, la dominación o el morbo… Es un orgasmo lento, sin prisas; un orgasmo tranquilo, dulce; un orgasmo largo y continuado, de los más agradables que he sentido. Un orgasmo casi blanco… y en ningún momento pretendido.
Sólo de recordarlo creo que necesito otro, pero ahora, totalmente pretendido ;).
4 comentarios:
Cuando me pasaba algún fin de semana solo sin mis antiguos compañeros de piso, solía hacer lo mismo que tú, y es cierto que me podía pasar horas y horas tocándome sin llegar a eyacular, y cuando por fin me corría era un orgasmo suave, casi ni me daba cuenta pero la sensación de haber estado durante mucho tiempo en constante excitación me encantaba.
Te imagino paseándote desnuda... así que déjame de nuevo leerte pronto para pasar de la imaginaión a algo más...
Besos Húmedos
Gracias a los dos por leerme!!
Cuando decidí escribir este blog no estaba segura de que me terminase leyendo nadie asíque, gracias por demostrarme que estaba equivocada ;p.
Pepe: lo que has escrito me ha hecho pensar en que, a pesar de lo parecido de la situación, tal vez las sensaciones sean absolutamente distintas siendo hombre o mujer ¿? A veces me gustaría ser hombre por un día para comprobarlo.
Principe: Me leerás pronto, o eso espero ;p.
Besitos!!
Podemos intercambiar experiencias al respecto, si te parece Sonia.
Publicar un comentario